Gases del oficio III

Ahora resulta que el señorito se niega a moverles la colita a sus fans. El motivo, según explicó la otra noche en el Orfeo, es que lleva demasiados años trabajando en eso de la música como para que a esta altura se le pida tal cosa. Si pongo en marcha los más vanos mecanismos de mi memoria, creo recordar a Iglesias, a Raphael, al Luismi, al Ricky y a unos cuantos más, todos bastante más grandecitos que este muchacho de 31, meneando el culo sin ningún problema. Incluso lo vi al Bahiano de Los Pericos recurriendo a una pícara variante coital-de-parado-bracito-en-jarra, para salir del paso con pornera elegancia.
Un amigo músico me contó que Axel es buen tipo. Okey, por qué no iba a serlo. Lo que me llamó la atención fue que me lo dijera tratando de defender su música melosa, rebuscada e insoportable. Y ahora, en un nuevo intento periodístico por rescatar lo que sea de una propuesta a todas luces lamentable, se nos quiere hacer creer que este artista, de alguna manera “ha crecido” porque apunta a otras temáticas aparte del romanticismo.
Yo creo que tanto aquel cronista, como aquel otro de no hace mucho, como Ramiro en este caso (a quien dicho sea de paso, conozco y aprecio), en realidad piensan que las canciones de Axel, traten de lo que traten, son una redomada garcha.
Que no lo puedan decir, bueno, eso ya es otro cantar.
Placas Rojas, La Voz del Interior
Un amigo músico me contó que Axel es buen tipo. Okey, por qué no iba a serlo. Lo que me llamó la atención fue que me lo dijera tratando de defender su música melosa, rebuscada e insoportable. Y ahora, en un nuevo intento periodístico por rescatar lo que sea de una propuesta a todas luces lamentable, se nos quiere hacer creer que este artista, de alguna manera “ha crecido” porque apunta a otras temáticas aparte del romanticismo.
Yo creo que tanto aquel cronista, como aquel otro de no hace mucho, como Ramiro en este caso (a quien dicho sea de paso, conozco y aprecio), en realidad piensan que las canciones de Axel, traten de lo que traten, son una redomada garcha.
Que no lo puedan decir, bueno, eso ya es otro cantar.
Placas Rojas, La Voz del Interior