miércoles, agosto 30

Taller Literario Zimmer. Hoy: Ricardo Arjona
















La clientela del Royal esboza muecas de alegría por una nueva victoria de la selección de básquet, pero no pasa de ahí. El embole de la atajada de Lehmann a Cambiasso, dos meses más tarde y todo, aún perdura. Un hincha de Boca sigue de festejo, pero está claro que su alegría no pasa por Manu, y que el único Chapu que reconoce (y como gallinazo) es Cardetti.
Zimmer, mientras tanto, ajeno a la actualidad deportiva, se sumerge en su ginebrita mañanera. Sólo el hockey femenino lo desvela de vez en cuando, y más por los culos que por la pelotita.
De pronto, cual si esto no fuese Córdoba sino San Pablo, un helicóptero aterriza en pleno Cabrera esquina Urquiza, levantando una ventorrera que hace volar vasos, sifones, bolas de billar y peluquines por dentro del bar. Zimmermanni atina a sostener su vaso, apenas alterado en sus turbias cavilaciones.
Unos minutos después, cuando al fin vuelve la calma al bar, levanta la vista y ve sentado a su mesa nada más ni nada menos que a la estrella latina del momento. Se sostiene el maxilar inferior para que no se le caiga al piso, cual personaje de los Looney Tunes.
-¿Ésta es como el aguardiente Quetzalteca, amigo? –le pregunta Arjona señalando el vaso sobreviviente del literato.
-Más o menos, muchacho. Pido un par si le parece.
Zimmer se echa el resto, hace traer el pedido, y se dirige por fin al guatemalteco:
-A ver: qué lo trae por aquí, joven.
-Le explico, Zimmer: como usted sabe, la estoy levantando en pala mecánica…
-Uf, ya lo creo…
-Sin embargo me siento un poco conflictuado, ¿sabe?
-¡Vélo!... ¿Por?
La estrella baja la voz hasta el susurro:
-Se lo voy a decir en argentino, pa’ que me entienda.
-Lo escucho, ¿a ver? –se acerca un poco Zimmer.
-Es que… yo… ¡soy un chanta, Beto!… ¡un trucho, un farsante!…
-Sí. ¿Y?
-Y eso: toda esta gente que va, y paga mínimo 30 dólares para escucharme, y… ¿sabe qué? ¡Yo escucho mis canciones y no me las creo una verga! ¡Son una risa, Zimmer, dígame si no!
-Solo en la cima, como Randy Newman
-¡Así es, amigo Zimmer, usted me entiende! ¡Qué hago!
-Por mí siga así, qué quiere que le diga.
-¿!
-Parafraseando a unos comicastros de esta puta ciudad, Arjona: usted y sus canciones, me hacen recargar de risa.
- ¿Qué me quiere decir?
-¡I’m your fan, Arjona! ¡Ni más ni menos!
-¿Síiiiii?
-¡Pero claro! ¡Trucho es cualquiera, pero quién con la gracia suya!
-No esperaba esta reacción suya.
-Atiendamé, Arjona: yo mismo soy soy un trucho bárbaro. De chiquito soñé con ser Greil Marcus, y ahora acá me ve: oscuro personaje del fenómeno blogger, terrible mandador de cualquiera…
-Pos sí…
-Y usted, con páginas desopilantes como Señora de las 4 décadas, Pingüinos en la cama, Minutos, El problema, ¡Historia de taxi!... ¡Usted, justamente usted viene a sentirse conflictuado! Hágame caso, Arjona: sea un farsante contento, no hay nada malo en eso.
-¿Me quedo tranquilo entonces?
-¡Pero más valeria que lynch!
-Salud, compadre.
-Salú, viejo.
-¿Cómo le pago esta revelación maravillosa?
-Ya que anda en helicóptero y si es tan amable, ¿podría cumplirme un viejo sueño de purrete?
-Diga nomás.
-Quisiera embocar una meada en el embudo del dique a dos cuadras de altura.
-¡Pero faltaba más! ¡Ya mismo!
-¡Iújuuuu! ¡Hey ho, let’s go!

1 Comments:

Anonymous Mur said...

Muy bueno! Un abrazo.Nos vemos pronto. Mur

12:20 p. m.  

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